Esta emergente sociedad de
la información, impulsada por un vertiginoso avance científico en un marco
socioeconómico neoliberal-globalizador y sustentada por el uso generalizado de
las potentes y versátiles tecnologías de la información y la
comunicación, conlleva cambios que alcanzan todos los ámbitos de la
actividad humana. Sus efectos se manifiestan de manera muy especial en las actividades
laborales y en el mundo educativo.
En
este marco, Aviram (2002) identifica tres posibles reacciones de los centros docentes para adaptarse a las TIC y al
nuevo contexto cultural:
· Escenario
tecnócrata. Las escuelas se adaptan realizando
simplemente pequeños ajustes.
· Escenario
reformista. Se dan los tres niveles de integración de
las TIC y además se introducen en las prácticas docentes nuevos métodos de
enseñanza/aprendizaje constructivistas que contemplan el uso de las TIC como
instrumento cognitivo y para la realización de actividades interdisciplinarias
y colaborativas
· Escenario
holístico. Los centros llevan a cabo una profunda restructuración
de todos sus elementos.
Las necesidades de
formación de los ciudadanos se prolongan más allá de los primeros estudios
profesionalizadores y se extienden a lo largo de toda su vida (formación continua); aparecen nuevos entornos formativos en el ciberespacio;
crece la importancia de la educación
informal a través de los "mass media" y muy especialmente
Internet. Para poder ofrecer a los ciudadanos la formación que exige la actual
sociedad de la información y también para aprovechar las ventajas de todo tipo
que pueden aportar los nuevos recursos tecnológicos en la gestión de la
enseñanza y para el aprendizaje, los sistemas educativos están en un proceso de
profunda revisión.
Todo se revisa, todo
cambia:
·
Las exigencias de la
sociedad.
·
Los alumnos.
·
Los
objetivos y los programas de las
instituciones
formativas.
formativas.
·
Las infraestructuras físicas y tecnológicas.
·
Los
materiales formativos.
·
La
organización y gestión de los
centros.
·
Las
metodologías.
·
Las competencias.
Los
grandes objetivos
de los centros de formación inicial son los siguientes:
· Fomentar el desarrollo
integral de las personas: desarrollo físico y salud, inteligencia e
imaginación, emotividad y sentimientos, voluntad y capacidad de adaptación
social.
· Acercar la Cultura a los estudiantes: ayudarles a comprenderla y a utilizar adecuadamente
sus instrumentos propiciar el desarrollo de sistemas de valores acordes con los
tiempos y respetuosos con otras personas y culturas.
· Integrar a los estudiantes en su entorno cultural y social (grupos presenciales
y virtuales), orientándoles en su actuación social
·
Preparar para el aprendizaje
a lo largo de toda la vida.
En cuanto a los contenidos, habrá un curriulum
contextualizado (considerando de manera destacada la realidad actual e
inmediata) y básico para todos, acorde con la actual incesante renovación de
los saberes y con las inmensas fuentes de información al alcance de todos, cuyo
núcleo lo constituirán las competencias básicas (más que las capacidades o los
simples aprendizajes conceptuales o procedimentales) y que además contemplará
múltiples vías de opcionalidad curricular.
Con la llegada de las
TIC, y especialmente de Internet, los materiales didácticos y los demás
recursos de apoyo a la educación se han multiplicado y han mejorado sus
prestaciones, así, a los tradicionales libros, materiales de laboratorio,
juegos, vídeos...y a las aportaciones de los "mas media", ahora se
suman los materiales multimedia y los infinitos recursos del ciberespacio que
facilitan al profesorado la contextualización de los temas, la organización de
actividades de aprendizaje y el tratamiento personalizado de sus alumnos.
Por otra parte, las
TIC también propician una mayor autonomía y calidad en los aprendizajes de los
estudiantes, ya que además de facilitar información, canales de comunicación e
instrumentos de productividad para un mejor proceso de la información, actúan
como instrumentos cognitivos que pueden apoyar y expandir su capacidad de
pensamiento.
El profesorado constituye el eje central de
todo proceso innovador en educación. Hoy en día se considera el
profesor como un profesional autónomo que investiga reflexionando sobre su práctica
(innovación en el trabajo), perfeccionando progresivamente su profesionalidad
pedagógica. Al igual que
los alumnos, los profesores necesitan una alfabetización
digital que les permita utilizar de manera eficaz y eficiente estos
nuevos instrumentos tecnológicos que constituyen las TIC en sus actividades
profesionales.
El equipo directivo
de los centros docentes debe tener una adecuada preparación para el desempeño
de sus funciones, de lo contrario, difícilmente podrá conducir su comunidad
educativa por las complejas sendas de la sociedad actual.
La cooperación y el
compromiso del personal no docente colaborando con la integración de las TIC en
todas las actividades del centro resulta fundamental. Los ordenadores y sus
periféricos están en todas partes, y el personal no docente puede hacer mucho
por su cuidado y puede ayudar a paliar algunas de las problemáticas asociadas.
El papel de los
estudiantes cambia. En el marco de la globalizada sociedad de la información,
las corrientes pedagógicas actuales de inspiración socioconstructivista y las
nuevas posibilidades simbólicas, comunicativas, de acceso a la información,
didácticas, organizativas y para el proceso de la información que abren las
nuevas tecnologías de la comunicación y la información, no solo propician un
cambio en los tradicionales papeles docentes sino que también los estudiantes
se deben enfrentar al uso de nuevas técnicas y pautas de actuación.
La familia constituye
el primer agente educativo de todo ser humano y el que deja una huella más
profunda en cada individuo. Comparte su labor educativa con el entorno y con
las instituciones educativas, con las que resulta conveniente que esté en contacto,
especialmente durante la etapa de la Enseñanza Obligatoria.
La comunicación
escuela-entorno resulta fundamental para desarrollar un curriculum con un alto
grado de contextualización en la realidad próxima de los estudiantes. Las
instituciones educativas, culturales y deportivas del entorno pueden contribuir
con aportaciones muy vinculadas a la vida real de los estudiantes.



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